La normativa europea sobre derecho a reparar entra en vigor con el objetivo de que los fabricantes de electrónica faciliten piezas de recambio, herramientas e información técnica que permitan alargar la vida útil de los aparatos. La medida busca reducir los residuos electrónicos y frenar la obsolescencia programada, uno de los principales focos de crítica hacia el sector tecnológico en los últimos años. Las empresas afectadas deberán adaptar sus procesos de posventa y garantía a los nuevos requisitos, que se aplican de forma progresiva según el tipo de producto. Asociaciones de consumidores han recibido la medida con satisfacción, aunque piden que se vigile su cumplimiento efectivo por parte de los grandes fabricantes.
La normativa obliga a facilitar piezas de recambio e información técnica
Busca reducir los residuos electrónicos y la obsolescencia programada
Se aplica de forma progresiva según el tipo de producto
Las asociaciones de consumidores piden vigilar su cumplimiento
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Lo cubren: El Confidencial, 20minutos
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